La compañía planea además reingresar al sector financiero, pero a través de un modelo 100% digital y tecnológico, sin operar como un banco tradicional. La decisión de vender su participación en la alianza bancaria con Scotiabank, que se integrará con Davivienda, marca el fin de una era para Colpatria en la banca de personas. José Fernando Llano, presidente del grupo, explicó que la nueva estrategia se concentrará en áreas donde ya tienen una presencia significativa y ven un gran potencial de crecimiento. El portafolio actual del grupo, valorado en 7,8 billones de pesos, ya incluye 1.285 kilómetros de vías en concesión y 1.500 megavatios de capacidad instalada en energía. El plan es fortalecer estas áreas y explorar nuevas oportunidades en proyectos logísticos, aeroportuarios y de energías renovables.

El regreso al sector financiero se hará a través de un enfoque Fintech, sin la necesidad de una licencia bancaria inmediata. Llano mencionó el interés en mercados de nicho como el factoring, el confirming y el microcrédito para emprendedores y pymes, apalancándose en la tecnología para crear un "pool de carteras buenas" con costos operativos más bajos. Se espera que este nuevo negocio digital recupere el peso que el sector financiero tenía en el portafolio del grupo, que se reducirá del 26% al 13% tras la venta del banco.