No obstante, la compañía enfrenta una creciente presión regulatoria en Europa, donde un tribunal español le ha ordenado pagar 479 millones de euros por competencia desleal. En una decisión clave para el futuro de la compañía de Mark Zuckerberg, el juez de distrito estadounidense James Boasberg falló a favor de Meta en la demanda presentada por la Comisión Federal de Comercio (FTC). El juez argumentó que la FTC no logró demostrar que las adquisiciones de Instagram en 2012 y WhatsApp en 2014 se realizaron con la intención de mantener un monopolio en el mercado de “redes sociales personales”. Boasberg señaló que el panorama competitivo ha cambiado drásticamente con la aparición de rivales como TikTok y YouTube, lo que debilita el argumento de un monopolio persistente. Esta victoria permite a Meta conservar intacta su familia de aplicaciones, evitando una desinversión que habría sido devastadora para su modelo de negocio.

Sin embargo, la situación en Europa es distinta.

La Asociación de Medios de Información (AMI) de España celebró una sentencia que ordena a Meta pagar 479 millones de euros (aproximadamente 550 millones de dólares) por competencia desleal en el mercado publicitario. El tribunal determinó que el uso “sistemático y masivo” de datos personales de los usuarios de sus plataformas infringió el Reglamento Europeo de Protección de Datos (RGPD), otorgándole una ventaja indebida para vender publicidad personalizada y perjudicando a los medios de comunicación.