El grupo español Telefónica continúa con su estrategia de desinversión en Hispanoamérica, un plan que busca optimizar recursos y concentrar operaciones en mercados clave. La compañía concretó la venta del 100 % de su filial en Uruguay a Millicom (Tigo) y avanza en la posible enajenación de sus activos en Chile, donde ya hay interesados firmes. La operación en Uruguay se cerró por un valor empresarial de 440 millones de dólares, marcando el fin de una presencia de 20 años de Telefónica en ese país, donde operaba bajo la marca Movistar. Durante ese tiempo, la empresa invirtió más de 700 millones de dólares y alcanzó una base de 1,4 millones de clientes.
Para Millicom, la adquisición representa su ingreso al mercado uruguayo y un paso clave para consolidar su plataforma como operador convergente en el Cono Sur. Paralelamente, Telefónica confirmó que su unidad en Chile está en venta, un proceso que ha atraído el interés de América Móvil (Claro) y la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (Entel) de Chile.
Ambas compañías firmaron un acuerdo no vinculante para analizar una posible oferta de adquisición conjunta.
Según reportes, Entel estaría interesada en el negocio de líneas fijas, mientras que América Móvil evaluaría los activos móviles. Cualquier transacción estará sujeta a la aprobación de la Fiscalía Nacional Económica (FNE) de Chile, que deberá evaluar el impacto en la competencia del mercado.
En resumenLa venta de Telefónica Uruguay a Millicom y el proceso en curso para enajenar sus activos en Chile confirman la estrategia de la multinacional española de reducir su presencia en Latinoamérica. Estos movimientos están reconfigurando el mapa de las telecomunicaciones en la región, fortaleciendo a jugadores como Millicom y abriendo la puerta a una mayor consolidación en mercados competitivos como el chileno.