Esta brecha contribuye directamente a las altas tasas de desempleo juvenil e informalidad.
La discusión aboga por una revalorización de la formación técnica, los ciclos cortos y los modelos de formación dual, que permiten a los jóvenes adquirir experiencia laboral mientras estudian, rompiendo el círculo vicioso de “no tener empleo por falta de experiencia”. Para lograrlo, se requiere una mayor articulación entre los ministerios de Educación y Trabajo, el sector productivo y una regulación más flexible.












