Programas en el Valle del Cauca y el norte del Cauca están capacitando a la fuerza laboral en oficios con alta demanda, promoviendo la empleabilidad y el desarrollo económico local. El desajuste entre la oferta de profesionales y la demanda del mercado laboral es un desafío estructural para la economía colombiana. La falta de talento en sectores de alto crecimiento como la tecnología y ciertas ingenierías limita la competitividad del país. Como respuesta a esta problemática, surgen iniciativas de formación para el trabajo que buscan alinear las habilidades de la población con las necesidades específicas del sector productivo. Un ejemplo claro es el programa 'Mujeres Todoterreno' en el Valle del Cauca, que formó a 210 mujeres en áreas como electricidad básica y construcción de vías, habilidades directamente requeridas por el proyecto de infraestructura 5G Buga-Buenaventura. Este modelo conecta la capacitación con una oportunidad de empleo concreta y un proyecto de desarrollo regional. De manera similar, en Santander de Quilichao, Comfacauca graduó a 37 nuevos técnicos en campos como Asistente Contable y Financiero y Electricidad Industrial.
Alejandra García, coordinadora del servicio, subrayó el impacto de estos programas al afirmar: “Estos procesos formativos no solo entregan un certificado, entregan oportunidades reales de crecimiento personal y laboral”. Ambas iniciativas demuestran el papel crucial de las cajas de compensación y las alianzas público-privadas en la creación de una "formación pertinente, de calidad y con impacto", que no solo certifica, sino que efectivamente mejora la empleabilidad de las personas y responde a la demanda de la economía real.













