Esta conexión se hace tangible en otros ámbitos, como la pobreza energética. En la región Caribe, donde confluyen altos niveles de desempleo e informalidad, muchas familias se ven en la disyuntiva de pagar las facturas de servicios públicos como la luz o el gas, o satisfacer otras necesidades básicas. Esta incapacidad de pago, derivada de la inestabilidad de los ingresos, refleja una profunda vulnerabilidad. La situación demuestra que el desempleo tiene consecuencias multidimensionales que van más allá de la falta de un salario, afectando la calidad de vida, la seguridad y las oportunidades de desarrollo, y perpetuando las desigualdades sociales y territoriales que caracterizan al país.