Las cifras regionales exponen la magnitud del problema.

En Ibagué, aunque la tasa de desempleo juvenil disminuyó de 19,3 % a 17,4 %, sigue siendo considerablemente alta. La situación es similar en otras ciudades: en Medellín, la desocupación juvenil alcanza el 12,2 %, casi el doble de la tasa general de la ciudad (6,9 %), mientras que en Montería llega al 16,3 %, superando el promedio nacional juvenil de 14,2 %.

Ante este panorama, han surgido diversas propuestas y programas.

Un análisis del Observatorio Regional del Mercado del Trabajo (ORMET) sugiere que leyes como la de Primer Empleo no han tenido el impacto esperado y propone masificar el bachillerato técnico para dotar a los jóvenes de competencias laborales inmediatas.

En paralelo, iniciativas como el programa ‘Jóvenes con Propósito en Movimiento’ en Medellín ofrecen formación técnica en turismo a jóvenes vulnerables para facilitar su inserción laboral. Adicionalmente, el Gobierno Nacional ha incluido a los jóvenes que buscan su primer empleo como uno de los grupos prioritarios en su nuevo paquete de incentivos fiscales para la contratación, buscando estimular su vinculación al sector formal. Estas acciones reflejan un reconocimiento creciente de que el desempleo juvenil es un reto complejo que demanda una articulación efectiva entre el sistema educativo, el sector productivo y las políticas públicas.