Según la investigación, el sujeto publicaba anuncios en redes sociales, principalmente en Facebook, ofreciendo atractivos puestos como "modelo webcam" con salarios de hasta cuatro millones de pesos. Una vez las víctimas, muchas de ellas de entre 17 y 21 años, aceptaban la oferta, eran citadas en zonas de Bogotá y Soacha, particularmente en sectores apartados de Ciudad Bolívar.

Allí, eran sometidas a agresiones sexuales, robos y extorsión.

La investigación, que incluyó comparaciones de ADN, vinculó al capturado con múltiples casos de abuso sexual y un presunto homicidio, el de la joven Catalina Leyva, quien desapareció tras acudir a una de estas entrevistas falsas. El modus operandi incluía el robo de los celulares de las víctimas para contactar a nuevas mujeres, perpetuando el ciclo de violencia. Este alarmante suceso subraya la vulnerabilidad de los buscadores de empleo y la necesidad de verificar la legitimidad de las ofertas laborales, especialmente aquellas que prometen altos ingresos sin requisitos claros o procesos de selección formales.