A pesar de la mejora general en las cifras de empleo, los datos de octubre de 2025 revelan la persistencia de una significativa brecha de género en el mercado laboral. La tasa de desempleo para las mujeres sigue siendo considerablemente más alta que la de los hombres, evidenciando las barreras estructurales que enfrentan. El informe del DANE de octubre de 2025 mostró que la tasa de desocupación femenina a nivel nacional fue del 10,9%, mientras que la masculina se ubicó en 6,2%, lo que representa una diferencia de 4,6 puntos porcentuales. Este desequilibrio se refleja también en la dinámica de la creación de empleo. Mientras que el número de hombres desocupados disminuyó en 187.000, el de mujeres desocupadas aumentó ligeramente en 14.000.
Esta disparidad no es solo estadística, sino que responde a problemas estructurales profundos.
Un análisis sobre la situación de las mujeres rurales destaca que ellas dedican en promedio ocho horas diarias al trabajo de cuidado no remunerado, en comparación con las tres horas de los hombres. Esta “pobreza de tiempo” limita su acceso a la educación, la capacitación y la participación plena en el mercado laboral formal. Además, enfrentan mayores obstáculos en la tenencia de tierras, ya que solo el 36,3% de las propiedades rurales a nombre de un único dueño pertenecen a mujeres. Estos factores contribuyen a que la autonomía económica sea más difícil de alcanzar para ellas, perpetuando un ciclo de desigualdad que se refleja directamente en las cifras de desempleo.
En resumenLos datos de octubre de 2025 confirman una persistente brecha de género en el empleo en Colombia, con una tasa de desocupación femenina (10,9%) muy superior a la masculina (6,2%), una desigualdad alimentada por barreras estructurales como la carga del trabajo de cuidado no remunerado.