Adicionalmente, las cifras mostraron un aumento en la participación laboral, con una tasa global que se ubicó en 65% y una tasa de ocupación que alcanzó el 59,7%. A pesar del optimismo, los informes también subrayaron que esta mejora coexiste con un preocupante aumento de la informalidad y una persistente brecha de género, lo que indica que la calidad del empleo sigue siendo un desafío fundamental para la economía colombiana.