El conflicto visibiliza las precarias condiciones que enfrentan algunos trabajadores del sector minero en el país. Los trabajadores del Grupo Empresarial GECI S.A.S.

y sus firmas asociadas iniciaron una protesta debido al incumplimiento en el pago de salarios y la falta de acceso a servicios de salud, una situación que describieron como estar "sin pan y sin salud".

La deuda, que se arrastraba desde hace dos años, llevó a los mineros a un punto crítico.

La respuesta inicial de la empresa, una oferta de pago "en especie", fue calificada como una "burla" y rechazada categóricamente por los manifestantes. Tras la movilización, y con el acompañamiento de la Fundación de Derechos Humanos Joel Sierra, se logró instalar una mesa de negociación. Como resultado, la empresa reconoció sus obligaciones y se comprometió a un primer pago de 120 millones de pesos, a distribuirse de manera prioritaria entre quienes participaron en la protesta. Además, se acordó la instalación de una mesa de negociación formal para definir un cronograma para el pago del resto de la deuda y resolver las deudas pendientes de seguridad social. Las empresas también se comprometieron a no tomar represalias contra los trabajadores, reconociendo la legitimidad de su protesta ante el incumplimiento patronal.