Desde 2018, Estados Unidos enfrenta un déficit de trabajadores, con más vacantes que personas disponibles para cubrirlas, según datos del Baker Institute.
Esta situación ha abierto oportunidades significativas para extranjeros, especialmente en sectores como agricultura, hotelería, construcción, transporte y enfermería.
Entre las visas más accesibles para perfiles sin estudios profesionales se encuentran la H-2A, para trabajos agrícolas de temporada, y la H-2B, para otros sectores no agrícolas. El abogado Camilo Rincón Camacho explicó que “las visas H-2A y H-2B son caminos muy usados porque no exigen estudios avanzados”, ya que se basan en la solicitud de una empresa estadounidense y valoran la experiencia práctica.
Para profesionales con formación especializada, existe la visa H-1B, y para quienes buscan residencia permanente, la visa EB-3 es una opción, aunque su trámite puede durar entre dos y cuatro años.
A pesar de la retórica política que prioriza a los trabajadores locales, estos programas de visas laborales continúan funcionando.
Sin embargo, los aspirantes deben ser cautelosos con las ofertas laborales falsas, un fraude frecuente en estos procesos.
La recomendación de los expertos es realizar cualquier trámite migratorio con el acompañamiento de un abogado licenciado en Estados Unidos para garantizar la legalidad y seguridad del proceso.












