A pesar de la creación de millones de empleos en la última década, persiste una preocupante tendencia hacia la informalidad y la falta de protección social, lo que cuestiona la verdadera calidad del crecimiento laboral en el país.\n\nUn análisis del mercado laboral revela que, aunque se generaron cerca de 3 millones de nuevos empleos en los últimos diez años, el empleo asalariado privado registrado, considerado la forma más estable de contratación, experimentó una reducción en el mismo periodo. El crecimiento se concentró en actividades informales o independientes, caracterizadas por ingresos más bajos y nula protección social. Esta realidad se refleja en cifras alarmantes: más de 10 millones de trabajadores en Colombia no cuentan con garantías básicas de salud y pensión, según el DANE.
Ciudades como Cartagena exhiben una tasa de informalidad superior al 60 %, lo que evidencia un problema estructural que las reformas laborales intentan abordar sin soluciones claras hasta el momento.
Esta precariedad tiene consecuencias a largo plazo, como la brecha pensional de género, donde solo una de cada ocho mujeres logra pensionarse debido a trayectorias laborales intermitentes y la sobrecarga del trabajo de cuidado no remunerado. La informalidad estructural, que afecta especialmente a las mujeres, es un obstáculo para la justicia económica y la movilidad social, consolidando un modelo donde el crecimiento numérico del empleo no se traduce en bienestar generalizado.
En resumenEl mercado laboral colombiano enfrenta el desafío estructural de la alta informalidad, donde el aumento en la cantidad de empleos no garantiza su calidad, dejando a millones de trabajadores sin acceso a seguridad social y perpetuando la precariedad.