El Ministerio de Trabajo ha adoptado una postura firme frente a las violaciones de los derechos laborales, interviniendo de manera decidida en dos casos de alto perfil que generaron indignación nacional. Estas acciones buscan enviar un mensaje claro sobre la intolerancia al maltrato y la precariedad en los entornos de trabajo. En Pereira, la entidad inició una investigación inmediata tras la viralización de un video en el que un ciudadano español, propietario de un taller automotriz, agrede verbal y físicamente a un empleado de la tercera edad, arrojándole un balde con agua. El hecho fue calificado como un acto de humillación y abuso de poder. El presidente Gustavo Petro se pronunció al respecto, calificando al agresor como “un esclavista” que “niega el derecho a la dignidad del trabajador”. El Ministerio de Trabajo anunció que se adelantan inspecciones y procesos sancionatorios contra el establecimiento, y el caso podría ser remitido a la Fiscalía. Por otro lado, en Cartagena, el Ministerio ordenó el cierre preventivo de tres buques atuneros de la empresa Seatech International Inc., que opera la marca Van Camp’s.
Durante una inspección sorpresa, se encontraron graves irregularidades, como trabajadores sin contrato laboral, sin protección social ni afiliación a riesgos laborales.
La situación se agravó cuando, según el ministro Antonio Sanguino, los trabajadores fueron presuntamente escondidos en una bodega para impedir el contacto con los inspectores, lo que podría constituir un delito. Estas intervenciones reflejan una política de “cero tolerancia” y subrayan la responsabilidad de los empleadores de garantizar condiciones dignas y seguras, aplicando “todo el peso de la ley” a quienes infrinjan la normativa laboral.
En resumenEl Ministerio de Trabajo actuó en dos graves casos de abuso laboral: en Pereira, investiga a un empresario español por agredir a un empleado mayor, y en Cartagena, ordenó el cierre de tres buques de Van Camp's por emplear trabajadores sin contrato ni seguridad social. Ambas acciones reafirman la política gubernamental de sancionar las violaciones a la dignidad y los derechos de los trabajadores.