La fórmula utilizada, que incluye costos internacionales, fletes y márgenes, mantiene el precio local atado al mercado global, lo que explica por qué la gasolina en Colombia es más costosa que en países como Estados Unidos (US$3,1 por galón) o Argentina (US$3,6 por galón). En contraste, el precio del diésel se mantiene subsidiado.

Su valor de venta de $10.885 (US$2,83) es significativamente inferior al precio de paridad internacional, que ronda los $16.860. Esta diferencia es cubierta en parte por los excedentes que genera la venta de gasolina, configurando un subsidio cruzado, y el resto con recursos del Presupuesto General de la Nación. El exministro Amylkar Acosta estimó que el déficit del FEPC para 2025 cerraría en $3,8 billones, el nivel más bajo desde 2020, gracias a los incrementos en la gasolina. El ajuste de $100 en el diésel, aunque marginal para el consumidor, representa un alivio fiscal significativo para el Gobierno.