La inflación en Colombia cerró noviembre de 2025 en 5,30 % anual, una cifra que, si bien muestra una leve desaceleración frente a octubre, se mantiene significativamente por encima de la meta del 3 % del Banco de la República. Las proyecciones para el cierre del año y para 2026 indican que la convergencia hacia el objetivo será más lenta de lo esperado, manteniendo a Colombia entre las economías con mayor inflación de América Latina. Según la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo, los analistas esperan que la inflación de diciembre se ubique en 5,19 %, mientras que Corficolombiana proyecta un 5,2 %.
Estas cifras reflejan presiones persistentes, especialmente en alimentos perecederos como frutas y hortalizas.
De cara a 2026, las expectativas del mercado se sitúan en 4,65 %, aún por fuera del rango meta del emisor (2 %-4 %). Esta persistencia inflacionaria es uno de los principales argumentos del Banco de la República para mantener una política monetaria restrictiva, con la tasa de interés en 9,25 %. En el contexto regional, el dato de 5,3 % posiciona a Colombia con una de las tasas más altas, superada principalmente por Argentina (31,4 %) y Bolivia (19,6 %), pero por encima de pares como México, Chile y Brasil. Esta situación no solo afecta el poder adquisitivo de los hogares, sino que también condiciona decisiones clave como el aumento del salario mínimo y la trayectoria de las tasas de interés, generando un complejo equilibrio entre el control de precios y la reactivación del crecimiento económico para el próximo año.
En resumenCon una inflación anual que se resiste a bajar del 5 %, Colombia enfrenta un panorama de presiones de precios que continuará en 2026. Esta situación mantiene al país con una de las tasas más altas de la región y obliga al Banco de la República a sostener una política monetaria restrictiva, lo que condiciona el crecimiento económico y las negociaciones salariales.