Estas cifras reflejan presiones persistentes, especialmente en alimentos perecederos como frutas y hortalizas.

De cara a 2026, las expectativas del mercado se sitúan en 4,65 %, aún por fuera del rango meta del emisor (2 %-4 %). Esta persistencia inflacionaria es uno de los principales argumentos del Banco de la República para mantener una política monetaria restrictiva, con la tasa de interés en 9,25 %. En el contexto regional, el dato de 5,3 % posiciona a Colombia con una de las tasas más altas, superada principalmente por Argentina (31,4 %) y Bolivia (19,6 %), pero por encima de pares como México, Chile y Brasil. Esta situación no solo afecta el poder adquisitivo de los hogares, sino que también condiciona decisiones clave como el aumento del salario mínimo y la trayectoria de las tasas de interés, generando un complejo equilibrio entre el control de precios y la reactivación del crecimiento económico para el próximo año.