Esta dinámica fue influenciada por una combinación de factores.
A nivel externo, la debilidad del dólar a nivel global, con el índice DXY operando cerca de mínimos recientes, generó un entorno favorable para la apreciación del peso colombiano.
Sin embargo, los analistas coinciden en que los factores locales tuvieron un peso determinante.
La expectativa de monetización de los US$6.000 millones de la venta de TES al fondo PIMCO fue uno de los principales catalizadores de la presión vendedora en el mercado cambiario. El director de Crédito Público confirmó que parte de esos recursos ya se habían monetizado y que el resto se haría de forma “gradual, pero acelerada”. De cara a 2026, las expectativas del mercado, según la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo, sitúan la tasa de cambio en $3.911, lo que sugiere una posible corrección al alza tras la fuerte caída de fin de año. No obstante, la incertidumbre electoral y la política monetaria seguirán siendo factores clave que podrían generar volatilidad.













