En su última reunión de 2025, la Junta Directiva del Banco de la República decidió por mayoría mantener la tasa de interés de intervención en 9,25 %, completando cinco reuniones consecutivas sin cambios. La decisión, aunque alineada con el consenso del mercado, mostró una junta dividida: cuatro directores votaron por mantener, mientras que dos abogaron por una reducción de 50 puntos básicos y uno por un recorte de 25 puntos. El gerente Leonardo Villar citó entre los argumentos que las expectativas de inflación a mediano plazo siguen lejos del objetivo, un crecimiento económico que superó las proyecciones y la incertidumbre fiscal. Juana Téllez, economista jefe de BBVA Research, señaló que “las expectativas de inflación subieron a pesar de que la inflación bajó un poco en el mes de noviembre”.
Este enfoque prudente contrasta con las proyecciones para 2026, que muestran una notable divergencia entre los analistas.
Entidades como Banco de Bogotá y Bancolombia (Grupo Cibest) ven probable que las tasas suban hasta el 10 % el próximo año, argumentando una economía más fuerte de lo previsto, el desanclaje de las expectativas de inflación (ubicadas en 4,6 % para finales de 2026) y la presión alcista que generará un ajuste del salario mínimo por encima de criterios técnicos. En una postura intermedia, Itaú proyecta que la tasa se mantendrá inalterada en 9,25 % durante todo 2026, debido a la lentitud del proceso desinflacionario y las presiones fiscales. Por otro lado, visiones más optimistas como la de Banco de Occidente y Goldman Sachs contemplan la posibilidad de recortes hacia finales de 2026, llevando la tasa a 8,75 %, siempre que la inflación retome con firmeza su senda de desaceleración.
En resumenLa decisión del Banco de la República de mantener la tasa de interés en 9,25 % refleja una postura de cautela ante una inflación persistente y una economía resiliente. Sin embargo, las expectativas para 2026 están divididas, con algunos analistas proyectando alzas hasta el 10 % y otros esperando recortes a finales de año, lo que evidencia un panorama de alta incertidumbre para la política monetaria.