Este enfoque prudente contrasta con las proyecciones para 2026, que muestran una notable divergencia entre los analistas.

Entidades como Banco de Bogotá y Bancolombia (Grupo Cibest) ven probable que las tasas suban hasta el 10 % el próximo año, argumentando una economía más fuerte de lo previsto, el desanclaje de las expectativas de inflación (ubicadas en 4,6 % para finales de 2026) y la presión alcista que generará un ajuste del salario mínimo por encima de criterios técnicos. En una postura intermedia, Itaú proyecta que la tasa se mantendrá inalterada en 9,25 % durante todo 2026, debido a la lentitud del proceso desinflacionario y las presiones fiscales. Por otro lado, visiones más optimistas como la de Banco de Occidente y Goldman Sachs contemplan la posibilidad de recortes hacia finales de 2026, llevando la tasa a 8,75 %, siempre que la inflación retome con firmeza su senda de desaceleración.