Fitch proyecta un déficit fiscal del 6,5 % del PIB para 2025, mientras que el Ministerio de Hacienda ajustó su propia meta al 6,2 % del PIB para el mismo año. Sin embargo, centros de pensamiento como Fedesarrollo son más pesimistas, estimando un déficit del 7,5 % del PIB en 2025 y un récord histórico del 8,1 % en 2026, el nivel más alto en 125 años. Este desbalance se atribuye a un fuerte aumento del gasto público, que ha crecido por encima del PIB, combinado con un recaudo tributario inferior al esperado.

La Contraloría estima que la deuda pública alcanzará el 61,3 % del PIB en 2025, superando el ancla fiscal. El banco de inversión Goldman Sachs advirtió que, tras la rebaja de Fitch, es más probable una nueva degradación que una mejora, debido al limitado espacio para un ajuste fiscal significativo antes de 2027. Los analistas señalan que la falta de un ancla fiscal creíble y la rigidez del gasto público, donde el 92 % es inflexible, dificultan la consolidación de las finanzas públicas, una situación que el próximo gobierno deberá enfrentar como una prioridad.