Sin embargo, el detalle por tipo de gasto revela una disparidad importante. Mientras que la ejecución de funcionamiento, medida por las obligaciones, alcanzó el 80,2 %, la ejecución de la inversión muestra un ritmo mucho más lento. Aunque se han comprometido el 85,1 % de los recursos para inversión ($67,3 billones), solo se han obligado $43,2 billones, lo que representa un 51,1 %.

Esta cifra, si bien es superior a la del año pasado (44,8 %), se mantiene por debajo del promedio histórico 2000-2024, que es del 56,6 %.

Esta baja ejecución en inversión es un punto crítico, ya que estos recursos son fundamentales para el desarrollo de infraestructura y proyectos que impulsan el crecimiento económico a largo plazo.

La situación refleja un esfuerzo del Gobierno por gestionar el gasto, pero también enciende alertas sobre la capacidad de materializar los proyectos planeados.