Esta tendencia bajista responde a una combinación de factores geopolíticos y fundamentales del mercado, como las tensiones con Venezuela, las negociaciones de paz entre Rusia y Ucrania, y un escenario de sobreoferta global. La reciente orden del gobierno de Estados Unidos de ejecutar un bloqueo a buques petroleros sancionados vinculados a Venezuela generó un repunte temporal en los precios, elevando la prima de riesgo por posibles interrupciones en el suministro. Tras esta medida, los futuros del Brent subieron un 1,4 % hasta los US$59,73 y los del WTI un 1,5 % hasta US$55,94.

Sin embargo, este impulso fue contrarrestado por el progreso en las conversaciones de paz entre Rusia y Ucrania, que podría llevar al levantamiento de sanciones y al retorno de la oferta rusa al mercado.

Este factor, sumado a un escenario estructural de sobreoferta, donde la OPEP+ normaliza su producción y los productores no OPEP, especialmente en América, continúan aumentando su bombeo, ha presionado los precios a la baja. La debilidad de los indicadores económicos en China también ha reforzado los temores sobre una menor demanda global.

De cara al futuro, Oxford Economics proyecta que el superávit en el mercado se mantendrá, pronosticando un precio para el Brent de US$58 por barril para finales de 2026. La Agencia Internacional de Energía (AIE) también reafirma un escenario de excedentes, con inventarios globales en máximos de cuatro años, y proyecta un modesto aumento de la demanda de 860.000 barriles diarios en 2026.