En el extremo más optimista se encuentra Bancolombia, que revisó al alza su previsión de crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) para 2026 al 3,2 %. Según Laura Clavijo, directora de Investigaciones Económicas del banco, este impulso provendrá principalmente del "fortalecimiento del consumo, producto de la resiliencia del mercado laboral y la robustez de los ingresos por remesas". En una posición intermedia, la comisionista Acciones & Valores proyecta un crecimiento del 2,9 %, también soportado en la demanda interna. Sin embargo, en el lado más cauto, BNP Paribas anticipa una desaceleración económica, con una variación del 2 % para 2026.
Felipe Klein, economista de la firma, argumenta que este menor dinamismo será consistente con "la expectativa de una política monetaria más restrictiva y la volatilidad financiera asociada al periodo electoral". A pesar de las diferencias, existe un consenso en que el consumo de los hogares seguirá siendo el principal motor de la economía, mientras que la inversión, aunque con señales de recuperación, se mantendrá por debajo de su promedio histórico. Esta disparidad en las proyecciones evidencia los complejos desafíos que enfrenta la economía colombiana, equilibrando la necesidad de controlar la inflación con el imperativo de reactivar la inversión y el crecimiento sostenible.










