Fedesarrollo proyecta que el déficit fiscal alcanzará el 7,5 % del PIB en 2025 y podría escalar a un récord del 8,1 % del PIB en 2026, el nivel más alto en 125 años. Otras entidades como ANIF y Bancolombia también prevén déficits superiores a las metas oficiales, ubicándose en 7 % y 6,5 % del PIB para 2026, respectivamente. A pesar de que la estrategia de manejo de deuda del Gobierno generó un ahorro en intereses cercano a los $20,9 billones para 2025, la administración utilizó ese espacio fiscal para aumentar su gasto en 0,5 % del PIB, en lugar de estabilizar las cuentas. La situación se agravó con la activación de la "cláusula de escape" de la Regla Fiscal y el rezago en el recaudo tributario, que a octubre de 2025 presentaba un desfase de $9,8 billones frente a la meta de la DIAN. Este panorama ha encendido las alarmas en los mercados y agencias calificadoras; Moody's ya rebajó la calificación soberana, dejando al país al borde de perder el grado de inversión, pues se interpreta que el Gobierno "prefiere gastar, en lugar de estabilizar las finanzas públicas". El desafío para la próxima administración será monumental, con estimaciones que apuntan a la necesidad de un ajuste fiscal de aproximadamente tres puntos del PIB, cerca de $54 billones, para restaurar la credibilidad y la sostenibilidad fiscal.