El peso colombiano se consolidó en noviembre como la moneda más revaluada de América Latina, con una apreciación del 2,8 % frente al dólar, en un mes caracterizado por la alta volatilidad. La tasa de cambio fluctuó entre un mínimo de $3.685 y un máximo cercano a los $3.820, cerrando el mes en $3.755, impulsada principalmente por factores locales como la monetización de recursos en dólares por parte del Gobierno Nacional. La fortaleza del peso, que acumula una valorización superior al 15 % en lo corrido del año, ha sido un fenómeno destacado en la región. Según el gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, el factor diferencial de Colombia ha sido “la monetización de recursos gigantescos por parte del Gobierno”. Desde agosto, el sector oficial ha monetizado US$4.345 millones, lo que ha inyectado una oferta de dólares significativa al mercado local, presionando la tasa de cambio a la baja. A nivel global, la expectativa de un recorte de tasas de interés por parte de la Reserva Federal de EE. UU. ha debilitado al dólar frente a las monedas de mercados emergentes, beneficiando también al peso.
Sin embargo, la cotización en Colombia se ha mantenido en un rango técnico con un soporte clave en $3.700 y una resistencia en $3.820.
Analistas de Bancolombia anticipan que la incertidumbre fiscal y la baja inversión fija mantendrán la volatilidad, con niveles cercanos a los $3.800 para el cierre del año. El comportamiento del dólar es crucial para la economía, ya que impacta la inflación de bienes importados, las finanzas de empresas exportadoras como Ecopetrol y el poder adquisitivo de las remesas.
En resumenEl peso colombiano lideró las ganancias en la región durante noviembre con una revaluación del 2,8 %, impulsado por las monetizaciones del gobierno y un dólar global débil. A pesar de la volatilidad, la tasa de cambio se mantuvo en un rango definido, aunque la incertidumbre fiscal y económica local podría generar nuevas presiones en el corto plazo.