Ante este escenario, el gobierno y empresas como Ecopetrol y el Grupo Energía Bogotá (GEB) impulsan proyectos de regasificación para aumentar la capacidad de importación.

Sin embargo, analistas advierten que depender de un energético importado expone al país a la volatilidad del dólar y los mercados internacionales. Ecopetrol anunció un aumento del 14 % en su oferta para 2026, pero la solución a largo plazo, según expertos, requiere acelerar proyectos exploratorios como el yacimiento Sirius, que podría aportar cerca del 50 % de la demanda para 2030, aunque su desarrollo enfrenta incertidumbres sobre costos. Mientras tanto, el Gas Licuado de Petróleo (GLP), cuyo consumo es 60 % importado, se posiciona como una alternativa para cubrir parte de la demanda.