Los megaproyectos de infraestructura de quinta generación (5G) en Colombia, que incluyen iniciativas férreas, fluviales y aeroportuarias por un total de $15,5 billones, avanzan a un ritmo lento, generando preocupación sobre la ejecución y el relevo de las obras 4G. Un caso emblemático es el nuevo aeropuerto de Bayunca en Cartagena, cuyo costo de construcción se estima en $4,5 billones, pero que aún se encuentra en fase de evaluación de factibilidad. Según la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI), la evaluación del aeropuerto de Bayunca, una iniciativa privada cuyo costo total podría ascender a $6,5 billones, finalizará en febrero de 2026. Otro proyecto de gran escala, El Dorado Max en Bogotá, con una inversión estimada de $20 billones, también sigue en análisis y se espera que su evaluación culmine en agosto. El informe de Corficolombiana revela un panorama más amplio de rezagos: de los megaproyectos 5G no viales, solo uno ha iniciado construcción. El Canal del Dique ($3,4 billones) y el corredor férreo La Dorada-Chiriguaná ($2,3 billones) están adjudicados pero sin obras, mientras que el aeropuerto de San Andrés fue declarado desierto.
Esta situación se agrava por la baja ejecución presupuestal en infraestructura.
El Invías, por ejemplo, ha ejecutado en promedio solo el 50 % de su presupuesto de inversión entre 2022 y 2025. El programa “Caminos Comunitarios de la Paz Total”, con una meta de 33.000 km de vías terciarias y una inversión de $8 billones, solo ha completado 8.600 km, un avance del 26 %. Corficolombiana advierte que esta transición incompleta entre 4G y 5G ha provocado que la participación de las obras civiles en el PIB cayera al 1,1 % en 2023, su nivel más bajo en el siglo XXI.
En resumenLos megaproyectos 5G de Colombia, con inversiones que suman $15,5 billones, muestran un avance preocupantemente lento, con obras clave como el aeropuerto de Bayunca ($4,5 billones) aún en evaluación. La baja ejecución presupuestal y la demorada transición desde los proyectos 4G han reducido la participación de las obras civiles en el PIB a mínimos históricos, evidenciando un rezago en la agenda de infraestructura del país.