Sin embargo, análisis más recientes sugieren un escenario aún más restrictivo.

La Dirección de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá asigna una probabilidad del 50 % a que la Junta Directiva opte por un alza de 25 puntos básicos en su reunión de diciembre, lo que llevaría la tasa al 9,50 %. De no ocurrir, anticipan tres aumentos consecutivos en enero, marzo y abril de 2026.

Esta postura se alinea con las advertencias de algunos codirectores del emisor.

Bibiana Taboada, en entrevista con Valora Analitik, sugirió que mantener la tasa estable “puede no ser suficiente” para controlar la inflación, dado el impulso de un consumo privado dinámico y un gasto público acelerado. Las minutas de la Junta de octubre también revelaron que varios miembros plantearon la posibilidad de un alza si se materializan riesgos como un aumento elevado del salario mínimo. La política fiscal expansiva del Gobierno es vista como un factor que obliga a la política monetaria a “asumir todo el ajuste” para contener las presiones inflacionarias.