Las expectativas sobre la política monetaria del Banco de la República se han endurecido, y el mercado ya no solo descarta recortes en la tasa de interés para lo que resta de 2025, sino que comienza a contemplar la posibilidad de un incremento desde el nivel actual de 9,25 %. La persistencia de la inflación y una política fiscal expansiva son los principales factores que sustentan este cambio de perspectiva. La Encuesta Mensual de Expectativas de analistas económicos del Banco de la República y la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo coinciden en que la tasa de intervención se mantendrá en 9,25 % al menos hasta bien entrado 2026. De hecho, la encuesta del banco central proyecta que el primer recorte no llegaría hasta octubre del próximo año.
Sin embargo, análisis más recientes sugieren un escenario aún más restrictivo.
La Dirección de Investigaciones Económicas del Banco de Bogotá asigna una probabilidad del 50 % a que la Junta Directiva opte por un alza de 25 puntos básicos en su reunión de diciembre, lo que llevaría la tasa al 9,50 %. De no ocurrir, anticipan tres aumentos consecutivos en enero, marzo y abril de 2026.
Esta postura se alinea con las advertencias de algunos codirectores del emisor.
Bibiana Taboada, en entrevista con Valora Analitik, sugirió que mantener la tasa estable “puede no ser suficiente” para controlar la inflación, dado el impulso de un consumo privado dinámico y un gasto público acelerado. Las minutas de la Junta de octubre también revelaron que varios miembros plantearon la posibilidad de un alza si se materializan riesgos como un aumento elevado del salario mínimo. La política fiscal expansiva del Gobierno es vista como un factor que obliga a la política monetaria a “asumir todo el ajuste” para contener las presiones inflacionarias.
En resumenEl mercado ha virado hacia una postura más restrictiva sobre la política monetaria, descartando recortes de la tasa de interés del Banco de la República (actualmente en 9,25 %) hasta finales de 2026. La persistencia de la inflación y el gasto público expansivo han elevado la probabilidad de que el próximo movimiento del emisor sea un alza para controlar los precios.