Esta tendencia ha obligado a los expertos a recalcular al alza sus expectativas durante varios meses consecutivos, reflejando un panorama más complejo para la política monetaria. Según la Encuesta Mensual de Expectativas de analistas económicos del Banco de la República, la proyección para diciembre de 2025 se sitúa en 5,33 %, mientras que la Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo y la bvc es ligeramente más pesimista, con un 5,37 %. Ambas cifras representan un ajuste al alza significativo frente a las expectativas de principios de año, que apuntaban a una inflación cercana al 4 %. El dato oficial de octubre, que alcanzó el 5,51 %, confirmó una aceleración por cuarto mes consecutivo, impulsado principalmente por el aumento en los precios de servicios, alojamiento, alimentos y bebidas. Corficolombiana proyecta que, a pesar de una posible leve caída en noviembre al 5,4 %, el indicador cerrará el año en un nivel similar.
Para 2026, las expectativas tampoco son alentadoras: la encuesta del BanRep prevé una inflación del 4,40 %, y Corficolombiana del 4,9 %, lo que significaría un sexto año consecutivo por encima del rango meta. Entre los riesgos que podrían mantener la presión inflacionaria se encuentran un posible aumento del salario mínimo de dos dígitos, una demanda interna sólida impulsada por el gasto fiscal y la indexación de precios. Esta persistencia inflacionaria es el principal argumento detrás de la postura restrictiva del Banco de la República, que ha mantenido su tasa de interés en 9,25 %.










