Sin embargo, este impulso de la demanda interna tuvo un contrapeso en el sector externo, ya que las importaciones crecieron un 10% anual, muy por encima del 2,2% de las exportaciones, lo que generó una contribución negativa a la balanza comercial. Desde la perspectiva de la oferta, la mayoría de los sectores mostraron un desempeño positivo, liderados por la administración pública, salud y educación, que creció un 8%.

En contraste, el sector de minas y canteras (petróleo, gas y minería) continuó su tendencia contractiva con una caída del 5,7% anual, marcando su séptimo trimestre consecutivo de decrecimiento. A pesar de este resultado positivo, los expertos advierten que la dependencia del gasto público y el consumo, en lugar de la inversión —que aunque creció 4,8% sigue débil en el componente de vivienda—, podría limitar la capacidad de crecimiento a largo plazo.