El Gobierno Nacional expidió el Decreto 1072 de 2025, una medida de alto impacto que busca estabilizar las tarifas de energía eléctrica obligando a los generadores, especialmente los hidráulicos, a vender al menos el 95% de su producción mediante contratos a largo plazo. Esta intervención pretende reducir la exposición de los comercializadores y usuarios a la volatilidad de los precios en la bolsa de energía, que se disparan en épocas de baja hidrología como el fenómeno de El Niño. El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, defendió la medida como un paso hacia la “justicia energética”, afirmando que “el objetivo es que ningún colombiano pague más por la energía debido a la especulación”. Según el Gobierno, la norma protegerá a más de doce millones de usuarios de estratos 1, 2 y 3, quienes destinan hasta el 3,5% de su presupuesto al servicio eléctrico. La Comisión de Regulación de Energía y Gas (CREG) tendrá un plazo de tres meses para implementar los mecanismos necesarios.
Sin embargo, la medida ha generado un fuerte rechazo en el sector. La Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen) la calificó como una “intervención desproporcionada” que “atenta contra la libre competencia, la eficiencia del sistema y la seguridad jurídica”. El gremio advirtió que la obligación es “técnicamente imposible” de cumplir debido a la imprevisibilidad de la hidrología y que neutraliza el papel de la bolsa, diseñada precisamente para gestionar esa variabilidad. Acolgen también criticó que la norma impone obligaciones exclusivamente a las plantas hidráulicas, creando una “distorsión en la competencia”.
Ante la solicitud del gremio de suspender el decreto, el ministro Palma fue enfático: “El decreto no lo vamos a suspender. Claro que es una intervención en el mercado.
El Estado не puede ser un observador imparcial.
Debemos proteger a los débiles”.
En resumenEl Gobierno decretó que los generadores hidráulicos deben contratar el 95% de su energía para estabilizar las tarifas, una medida calificada como una intervención necesaria para proteger a los usuarios. Sin embargo, el gremio de generadores la rechaza por considerarla una amenaza a la libre competencia y la estabilidad del mercado, generando un fuerte pulso entre el Ejecutivo y el sector privado.