Principalmente, los inconvenientes de producción en Brasil y Vietnam, los mayores productores mundiales, han reducido la oferta global y disparado los precios internacionales por encima de los 4 dólares la libra. A esto se suma un factor geopolítico clave: los aranceles del 50% impuestos por Estados Unidos a Brasil.

Esta medida ha hecho que el café brasileño, principal competidor de Colombia, llegue al mercado estadounidense a un precio superior a los 5 dólares por libra, mientras que el café colombiano, de mayor calidad, puede ingresar a 4,50 dólares. Según Gómez, “eso no se había visto nunca” y posiciona a Colombia como el segundo proveedor más importante de Estados Unidos, con la posibilidad de convertirse en el primero. Este contexto favorable ha incentivado a los productores colombianos a mejorar sus prácticas de fertilización y renovación de cultivos, resultando en una cosecha de muy buena calidad, casi toda de tipo excelso, lo que a su vez impulsa una mayor producción y exportación.