Este contexto ha provocado una caída de casi el 53% en los envíos de café brasileño a Estados Unidos en septiembre, mientras los importadores recurren a otros orígenes como México, Perú y Etiopía. Para los pequeños negocios en ciudades como Nueva York, el impacto ha sido significativo.

Jeremy Lyman, cofundador de la cadena Birch Coffee, señaló que la producción brasileña se ha vuelto “impagable”, obligándolos a buscar nuevos proveedores.

El aumento general del precio del grano, que subió un 21% en Estados Unidos entre 2024 y 2025, se ve agravado por esta tensión arancelaria, lo que finalmente se traduce en mayores costos para el consumidor final.