Este sector, que a menudo opera con márgenes de rentabilidad ajustados, debe ahora adaptarse a cambios significativos.

La nueva ley introduce transformaciones como la reducción gradual de la jornada laboral, el incremento de los recargos por trabajo nocturno, dominical y festivo, y nuevas reglas para la tercerización de servicios. Además, los contratos de aprendizaje se convierten en vínculos laborales formales, y se refuerza el control sobre la contratación y el pago de la seguridad social.

Estas medidas representan un desafío financiero y administrativo, especialmente para las áreas de talento humano y finanzas de las pequeñas empresas.

José Jesús Ramírez, gerente de miplanilla.com, señaló que, aunque la reforma plantea retos, también es una “oportunidad de avanzar hacia una mayor formalización laboral”.

Para adaptarse, se recomienda a las MiPymes revisar sus contratos, organizar estratégicamente los turnos, ajustar presupuestos y fortalecer sus áreas de talento humano. La inversión en digitalización para automatizar procesos de nómina y aportes se vuelve crucial para reducir errores y garantizar el cumplimiento. Entidades como la Caja de Compensación Compensar han destinado más de $20 mil millones entre 2023 y 2025 para apoyar a 429 compañías con créditos empresariales, facilitando su adaptación a este nuevo entorno normativo.