La medida responde a la crisis carcelaria ecuatoriana, donde el presidente Daniel Noboa busca reducir el hacinamiento. Se espera la llegada de al menos 493 personas más la próxima semana, lo que intensifica la presión sobre las autoridades fronterizas colombianas.
Deportación masiva desde Ecuador desata crisis diplomática y humanitaria
La deportación unilateral de cientos de presos colombianos desde Ecuador ha generado una grave crisis diplomática y humanitaria en la frontera. Cifras que varían entre más de 600 y 1.000 deportados han sido reportadas, mientras el Gobierno colombiano ha presentado una “enérgica protesta” por la falta de protocolos y la violación de normas internacionales, calificando la acción como un “gesto inamistoso”. El proceso se ejecutó de manera intempestiva, con el traslado de los primeros grupos al puente internacional de Rumichaca. La Cancillería colombiana lamentó que las autoridades ecuatorianas iniciaran el proceso “impidiendo la plena identificación de los ciudadanos deportados, la verificación de su situación jurídica e incumpliendo así las más básicas nociones del Derecho Internacional, que prohíben las deportaciones masivas”. Del primer grupo de 603 personas deportadas, compuesto por 543 hombres y 60 mujeres, se determinó que solo 11 tenían órdenes de captura vigentes en Colombia. El resto, más de 590, quedaron en libertad inmediata, generando preocupación en autoridades locales de Nariño por el impacto en la seguridad. El alcalde de Ipiales, José Amílcar Pantoja, calificó la medida como “muy atípica”, ya que “se vulneraron todos los protocolos internacionales”. Ecuador, por su parte, se defendió asegurando que no se trata de una deportación colectiva, sino de procesos individuales con resoluciones judiciales, y afirmó haber notificado al consulado colombiano desde el 8 de julio.



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