Como parte de su estrategia de máxima presión contra Venezuela, Estados Unidos ha intensificado su bloqueo naval con la incautación de varios buques petroleros en aguas internacionales, incluyendo uno que navegaba bajo bandera rusa, lo que ha provocado una escalada de tensiones con Moscú. Las fuerzas estadounidenses, incluyendo la Guardia Costera y el Comando Sur, han interceptado embarcaciones como el M/T Sophia y el M/V Bella 1 (renombrado como Marinera), acusándolos de formar parte de una “flota oscura” o “flota fantasma” que transporta ilícitamente crudo venezolano e iraní, violando las sanciones de Washington. El caso del Marinera fue particularmente tenso.
Tras evadir un intento de abordaje en diciembre cerca de Venezuela, el buque cambió su nombre, pintó una bandera rusa en su casco y se registró en Rusia. A pesar de ello, fue perseguido durante casi tres semanas en el Atlántico Norte y finalmente capturado.
El gobierno ruso denunció la acción como una “intercepción ilegal” y una violación del derecho marítimo, afirmando que un buque bajo su bandera no puede ser abordado por fuerzas extranjeras.
Moscú incluso habría desplegado un submarino y buques de guerra para escoltar al petrolero.
El secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, defendió las incautaciones, afirmando que “el bloqueo al petróleo venezolano sancionado e ilícito continúa en pleno efecto, en cualquier parte del mundo”. Estas operaciones se enmarcan en la “Operación Lanza del Sur”, la ofensiva de la administración Trump contra el narcotráfico y el transporte de petróleo sancionado en el Caribe.
En resumenLa incautación de petroleros por parte de Estados Unidos, incluido uno de bandera rusa, para hacer cumplir las sanciones a Venezuela, ha elevado la tensión diplomática con Moscú. Rusia califica la acción de ilegal, mientras Washington reafirma su determinación de continuar con el bloqueo naval, aumentando el riesgo de confrontaciones en aguas internacionales.