Trump expresó en una entrevista con Fox News estar “impaciente” por saludar a Machado, a quien describió como “una muy buena persona”.

La reunión se da en un contexto en el que Machado ha manifestado su deseo de entregarle simbólicamente su premio Nobel a Trump por su papel en la devolución de la democracia a Venezuela, un gesto que el presidente estadounidense dijo que aceptaría como un “gran honor”. Sin embargo, este acercamiento contrasta con las propias declaraciones de Trump, quien ha cuestionado públicamente la capacidad de Machado para gobernar, afirmando que “no tiene el respeto de su país”. Al mismo tiempo, la administración Trump ha reconocido a Delcy Rodríguez, vicepresidenta de Maduro, como presidenta interina y ha mantenido canales de comunicación con ella. Esta dualidad en la política estadounidense —dialogar con el chavismo residual mientras se respalda a la oposición— ha generado incertidumbre sobre el verdadero plan de Washington para la transición venezolana. La reunión con Machado es vista por algunos como un gesto de apoyo a las fuerzas democráticas, mientras que otros lo interpretan como una maniobra para mantener la presión sobre el gobierno de facto en Caracas.