No los queremos aquí”.

El suceso ha avivado el debate sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de agencias federales, con protestas masivas que piden justicia para Good y el fin de las redadas de ICE.

La situación se agravó un día después, cuando agentes federales hirieron a disparos a otras dos personas en Portland.

Este es el primer caso documentado de una ciudadana estadounidense que muere por el uso de fuerza letal de un agente de ICE, lo que ha llevado la preocupación por las políticas migratorias a un nuevo nivel, demostrando que sus consecuencias ya no se limitan a la población migrante.