La muerte de Renee Nicole Good, una ciudadana estadounidense de 37 años, a manos de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Mineápolis, ha provocado una ola de indignación y protestas en todo Estados Unidos. El incidente, ocurrido el 7 de enero, ha puesto de relieve las tensiones generadas por la agresiva política migratoria de la administración Trump y ha generado un choque directo entre autoridades locales y federales. Según el gobierno federal, el agente actuó en “defensa propia” después de que Good supuestamente intentara embestir a los oficiales con su vehículo. El presidente Trump la calificó de “revoltosa”, mientras que la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, la llamó “terrorista doméstica”. Sin embargo, testigos y videos del hecho contradicen esta versión, mostrando que la mujer, poeta y madre de tres hijos, intentaba huir cuando recibió el disparo. El alcalde de Mineápolis, Jacob Frey, condenó el crimen y exigió la retirada de los agentes de ICE de su ciudad, afirmando: “¡Lárguense de aquí!
No los queremos aquí”.
El suceso ha avivado el debate sobre el uso excesivo de la fuerza por parte de agencias federales, con protestas masivas que piden justicia para Good y el fin de las redadas de ICE.
La situación se agravó un día después, cuando agentes federales hirieron a disparos a otras dos personas en Portland.
Este es el primer caso documentado de una ciudadana estadounidense que muere por el uso de fuerza letal de un agente de ICE, lo que ha llevado la preocupación por las políticas migratorias a un nuevo nivel, demostrando que sus consecuencias ya no se limitan a la población migrante.
En resumenEl asesinato de Renee Nicole Good por un agente de ICE ha desatado una crisis nacional en EE. UU., con protestas masivas contra las políticas migratorias de Trump. La versión oficial de “defensa propia” es fuertemente cuestionada por testigos, escalando el conflicto entre autoridades locales que exigen la salida de ICE y un gobierno federal que defiende a sus agentes.