Esta postura refuerza su anuncio previo de que Estados Unidos “gobernará” o “administrará” Venezuela de manera temporal. Al mismo tiempo, el mandatario mantuvo una postura de máxima presión al advertir sobre la posibilidad de un segundo ataque militar si el gobierno interino de Delcy Rodríguez no coopera con las directrices de Washington. “Seguimos preparados… si no se portan bien, lanzaremos un segundo ataque”, afirmó Trump, aunque también mencionó que la primera operación fue tan exitosa que una segunda podría no ser necesaria.

El presidente insistió en que Estados Unidos no está en guerra con Venezuela, sino con las redes de narcotráfico. Confirmó que su administración está en contacto con Delcy Rodríguez a través del secretario de Estado, Marco Rubio, y que se evaluará si se levantan las sanciones en su contra. Sin embargo, la amenaza de una nueva intervención militar se mantiene como una herramienta de presión para asegurar que la transición política se alinee con los intereses estadounidenses.