El presidente Donald Trump ha declarado que está dispuesto a trabajar con Rodríguez y que ella ha mostrado disposición a cooperar con Estados Unidos. Según Trump, su secretario de Estado, Marco Rubio, ha mantenido conversaciones con ella, quien estaría dispuesta a “hacer lo que consideremos necesario para que Venezuela vuelva a ser grandiosa”.
No obstante, Trump también lanzó una dura advertencia: si Rodríguez no coopera, “pagará un precio muy alto, probablemente más alto que el de Maduro”. Por su parte, Delcy Rodríguez ha mantenido un discurso público desafiante, rechazando la intervención estadounidense como una “barbarie” y afirmando que “no hay agente externo que gobierna Venezuela”.
A pesar de esto, también ha enviado una carta a Trump proponiendo una “agenda de cooperación” basada en el respeto mutuo. La CIA, según informes, habría recomendado a Trump respaldar a Rodríguez como la figura más viable para una transición estable, descartando a la opositora María Corina Machado por carecer de apoyo militar. Esta compleja dinámica deja a Rodríguez en una posición precaria, intentando equilibrar la soberanía nacional con las exigencias de una superpotencia que ha demostrado su capacidad de intervención.











