La administración Trump ha anunciado que Estados Unidos controlará de manera indefinida la venta y comercialización del petróleo de Venezuela, una medida de enorme impacto geopolítico que busca redefinir la política energética en el hemisferio. Esta decisión se produce inmediatamente después de la captura de Nicolás Maduro y se presenta como parte de un plan para la reconstrucción económica del país suramericano. El presidente Donald Trump y su secretario de Energía, Chris Wright, han detallado un plan en el que Washington supervisará directamente las ventas de crudo venezolano, tanto el almacenado como la producción futura, y depositará los ingresos en cuentas bajo gestión estadounidense. Trump afirmó que su objetivo es “reconstruir Venezuela de una forma que sea muy rentable” para Washington, utilizando el petróleo para bajar los precios globales y, según él, entregar dinero a Venezuela.
El plan incluye la entrega inicial de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo a Estados Unidos, valorados en hasta 2.800 millones de dólares. Además, los ingresos generados por estas ventas se destinarán a la compra exclusiva de productos fabricados en EE.
UU., como bienes agrícolas y equipos tecnológicos.
Para reactivar la industria, que requerirá miles de millones de dólares en inversión, Trump planea reunirse con ejecutivos de grandes petroleras como Chevron, ExxonMobil y ConocoPhillips. Críticos, como China y Rusia, han condenado la medida como una violación de la soberanía y un acto de “acoso”. Analistas señalan que, aunque la medida podría aumentar el flujo de crudo al mercado global, la revitalización de la producción venezolana es un desafío a largo plazo que enfrenta obstáculos políticos y logísticos.
En resumenTras la captura de Maduro, la administración Trump ha declarado su intención de controlar indefinidamente el petróleo de Venezuela, gestionando sus ventas e ingresos. El plan busca beneficios económicos para EE. UU. y la reconstrucción de la industria petrolera venezolana con empresas estadounidenses, en un movimiento que ha generado fuertes críticas internacionales por violar la soberanía del país.