Una operación militar estadounidense sin precedentes en Suramérica culminó con la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, reconfigurando drásticamente el panorama geopolítico de la región. La acción ha generado una profunda división en la comunidad internacional, con fuertes condenas por violación de la soberanía y celebraciones por la caída del régimen chavista. La incursión, denominada “Operación Resolución Absoluta”, fue ejecutada en la madrugada del 3 de enero de 2026 por fuerzas especiales de Estados Unidos, incluyendo la Delta Force, con el apoyo de más de 150 aeronaves. Según el presidente Donald Trump, la operación fue un “ataque a gran escala” y un “éxito rotundo” que se siguió en tiempo real “como si estuviera viendo un programa de televisión”. La justificación oficial de Washington se centra en cargos de narcoterrorismo contra Maduro, a quien acusan de liderar el “Cartel de los Soles”.
Tras su captura, Maduro y Flores fueron trasladados a Nueva York para enfrentar un proceso judicial.
La ofensiva incluyó bombardeos en Caracas y los estados de La Guaira, Miranda y Aragua, afectando bases militares como Fuerte Tiuna y La Carlota. El gobierno venezolano denunció la muerte de civiles y militares, calificando el hecho como una “gravísima agresión militar” y un “secuestro”. Cuba confirmó la muerte de 32 de sus militares que formaban parte del anillo de seguridad de Maduro. Las reacciones internacionales fueron polarizadas: mientras Argentina y Ecuador celebraron la caída de un “dictador”, países como Colombia, Brasil, México, Rusia y China condenaron la acción como una violación del derecho internacional y la Carta de las Naciones Unidas, solicitando reuniones de emergencia en la ONU y la OEA. La Unión Europea y España adoptaron una postura más cauta, pidiendo moderación y respeto al orden internacional.
En resumenLa captura de Nicolás Maduro mediante una operación militar estadounidense ha provocado una crisis internacional, dividiendo a los países entre el rechazo a la violación de la soberanía y el apoyo a la caída de un régimen autoritario. Estados Unidos justifica la acción en la lucha contra el narcoterrorismo, mientras que el futuro político de Venezuela permanece incierto.