La administración Trump ha intensificado su bloqueo naval contra Venezuela con la interceptación de varios buques petroleros en aguas internacionales, incluyendo uno con bandera rusa, lo que ha provocado una escalada de tensiones diplomáticas con Moscú. Estas acciones forman parte de la estrategia estadounidense para consolidar el control sobre el comercio de crudo venezolano tras la captura de Nicolás Maduro.\n\nEstados Unidos anunció la captura de dos buques petroleros en el Atlántico Norte que presuntamente transportaban crudo venezolano evadiendo las sanciones. Uno de ellos, el 'Marinera' (antes conocido como 'Bella 1'), había sido perseguido por la Guardia Costera estadounidense durante casi tres semanas.
Durante su huida, la tripulación cambió el nombre del navío, pintó una bandera rusa en su casco y modificó su matrícula para registrarlo bajo bandera rusa, en un intento por complicar su intercepción legal.
A pesar de ello, fue abordado y confiscado.
Moscú reaccionó enérgicamente, denunciando la acción como una “intercepción ilegal” y una violación del derecho marítimo internacional, ya que el buque navegaba bajo su bandera en aguas internacionales.
El Ministerio de Transportes ruso advirtió sobre posibles consecuencias diplomáticas. Previamente, Rusia había desplegado un submarino y buques de escolta para proteger al petrolero, aunque no se confirmó su presencia en el momento de la captura. Con estas, ya son cuatro las incautaciones de petroleros que Washington ha realizado desde que intensificó su campaña contra el gobierno de Maduro, en una clara señal de su determinación por controlar los flujos de energía de la región.
En resumenEstados Unidos interceptó varios buques petroleros en aguas internacionales, incluido uno con bandera rusa, como parte de su bloqueo a Venezuela. La captura del buque 'Marinera' tras una larga persecución ha sido calificada por Rusia como 'ilegal', elevando significativamente la tensión diplomática entre ambas potencias.