Un componente clave de esta etapa es la toma y venta de entre 30 y 50 millones de barriles de petróleo venezolano que se encontraban bloqueados por las sanciones. Rubio aseguró que los ingresos de esta venta serían gestionados por Estados Unidos “de forma que beneficie al pueblo venezolano” y no a la corrupción.
La segunda fase, 'recuperación', tiene como objetivo principal reintegrar a Venezuela en el comercio internacional, garantizando un “acceso justo” al mercado venezolano para empresas estadounidenses y occidentales.
Simultáneamente, esta etapa contempla el inicio de un proceso de “reconciliación nacional”, que incluiría la amnistía y liberación de opositores políticos y la reconstrucción de la sociedad civil. La tercera y última fase es la 'transición' política, aunque Rubio no ofreció detalles específicos sobre sus plazos o desarrollo, pero indicó que las fases podrían superponerse.
Según el secretario de Estado, el gobierno interino de Delcy Rodríguez está cooperando con este plan, al entender que es la única vía para generar ingresos y evitar un colapso económico total. Este plan confirma la intención de EE. UU. de dirigir de cerca el futuro político y económico de Venezuela.











