Las amenazas más directas fueron dirigidas a Colombia.
Trump calificó al presidente Gustavo Petro como un “hombre enfermo que le gusta hacer cocaína y venderla a los Estados Unidos” y, al ser preguntado sobre una posible intervención militar, respondió: “Me parece bien”.
Estas declaraciones representan una escalada sin precedentes en la retórica contra un aliado histórico de EE.
UU.
En cuanto a Groenlandia, un territorio autónomo de Dinamarca, Trump reiteró su interés en adquirir la isla por motivos de “seguridad nacional”, y la Casa Blanca confirmó que se están evaluando “una serie de opciones”, incluyendo el “uso del ejército”. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, advirtió que un ataque a un aliado de la OTAN sería “el fin de todo”. Trump también dirigió advertencias a México, afirmando que su presidenta, Claudia Sheinbaum, “está muy asustada de los cárteles” y que “algo tendremos que hacer con México”. Estas acciones son vistas como un mensaje contundente de que Estados Unidos considera a América Latina como su esfera de influencia exclusiva, dispuesto a usar la fuerza para imponer sus intereses.








