Además, prometió que las “gigantescas compañías petroleras estadounidenses” como Chevron y ExxonMobil “entrarían, gastarían miles de millones de dólares, arreglarían la infraestructura en mal estado” y empezarían a generar ganancias.

La administración Trump incluso contempla subsidiar a estas compañías, esperando que los ingresos del petróleo eventualmente compensen los costos. La canciller colombiana, Rosa Villavicencio, afirmó que “la raíz del conflicto” entre ambos países es el petróleo y los “intereses económicos”. Analistas señalan que, aunque la demanda global de crudo está cubierta, el interés de EE. UU. responde a una lógica de control geopolítico de recursos estratégicos, buscando asegurar el suministro de crudo pesado para sus refinerías y limitar la influencia de China, el mayor comprador de petróleo venezolano en la última década.