Trump ha reafirmado su intención de poner el territorio autónomo danés bajo soberanía estadounidense, argumentando motivos de “seguridad nacional” y citando la presencia de buques rusos y chinos en la región ártica.

“Nosotros necesitamos Groenlandia.

Absolutamente”, afirmó en una entrevista, vinculando implícitamente la audacia de la operación en Venezuela con sus planes futuros. Estas declaraciones se vieron amplificadas por una publicación en redes sociales de Katie Miller, esposa del asesor presidencial Stephen Miller, quien compartió una imagen de Groenlandia con los colores de la bandera estadounidense y la palabra “PRONTO”. La reacción de Dinamarca fue contundente. La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, instó a Estados Unidos a detener las amenazas y advirtió que un ataque de un país de la OTAN contra el territorio ártico sería “el fin de todo”. Frederiksen recordó que tanto Dinamarca como Groenlandia son miembros de la alianza y cuentan con sus garantías de seguridad. Por su parte, el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, calificó los comentarios de Trump de “groseros”, “irrespetuosos” y una “fantasía”, y aunque se mostró abierto al diálogo, insistió en que debe ser a través de canales adecuados y con respeto al derecho internacional. “Nuestro país no es un objeto de la retórica de una superpotencia.

Somos un pueblo.

Una tierra. Y una democracia”, sentenció Nielsen.