Vestido con uniforme de prisión, Maduro afirmó: “Soy inocente. No soy culpable. Soy un hombre decente”, y agregó: “Soy el presidente de Venezuela y me considero prisionero de guerra. Me capturaron en mi casa de Caracas”.
Su defensa, liderada por el abogado Barry Pollack, anunció que no solicitaría libertad bajo fianza y planteó cuestionamientos sobre la legalidad de su “secuestro militar”, argumentando que como “jefe de un Estado soberano” tiene derecho a privilegios.
Su esposa, Cilia Flores, también se declaró “completamente inocente”.
Los cargos presentados por la fiscalía estadounidense incluyen conspiración narcoterrorista, conspiración para importar cocaína a Estados Unidos y delitos relacionados con la posesión de ametralladoras y artefactos destructivos. La próxima audiencia fue fijada para el 17 de marzo.
Durante la comparecencia, que duró aproximadamente 40 minutos, se informó que Flores sufrió “lesiones importantes” durante su captura y no había recibido atención médica adecuada.
El juez indicó a la defensa coordinar con la fiscalía para garantizar la asistencia necesaria.
Ambos solicitaron una visita consular, derecho que les fue concedido.












