Gobiernos aliados de Washington y críticos del chavismo celebraron la acción. El presidente de Argentina, Javier Milei, celebró la caída de un “dictador”, mientras que el mandatario de Ecuador, Daniel Noboa, afirmó que la estructura de los “narco chavistas” terminará de caer. En Europa, Italia consideró legítima la “intervención defensiva”, y Francia sostuvo que el pueblo venezolano puede alegrarse del fin de la “dictadura”. Por otro lado, un bloque considerable de países condenó la intervención por violar el derecho internacional y la soberanía venezolana. China y Rusia exigieron la liberación “inmediata” de Maduro.

En América Latina, el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, aseguró que la captura “sobrepasa una línea inaceptable”. México y el presidente saliente de Chile, Gabriel Boric, condenaron enérgicamente las acciones militares. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó movilizar tropas a la frontera y solicitó una reunión del Consejo de Seguridad de la ONU. Aliados históricos de Caracas como Cuba e Irán también rechazaron la operación. Incluso aliados tradicionales de EE.

UU. mostraron cautela; España advirtió que la operación empuja a la región a la incertidumbre, y el Reino Unido pidió respeto al derecho internacional, aclarando que no participó en la acción. La Unión Europea, a través de su jefa de diplomacia, Kaja Kallas, llamó a la contención.