En una entrevista con NBC News, Trump fue claro al señalar que no se realizarán comicios en los próximos 30 días. “No se pueden celebrar elecciones.
No hay forma de que la gente pueda votar… tenemos que ayudar al país a recuperarse”, declaró el mandatario, catalogando a Venezuela como un estado “desgastado”.
Esta posición fue respaldada por el secretario de Estado, Marco Rubio, quien en una entrevista televisiva calificó de “prematuro” hablar de elecciones en este momento.
La administración Trump argumenta que antes de un proceso electoral es necesario abordar problemas estructurales, como la crisis económica y la reconstrucción de la infraestructura, especialmente la petrolera.
El objetivo del gobierno estadounidense, según un comunicado, no es ocupar el país, sino presionar para que se convoquen comicios “pronto”, aunque sin un plazo definido.
Esta ambigüedad sobre el cronograma electoral refleja la intención de Washington de mantener una influencia directa sobre el proceso de transición, asegurándose de que se alinee con sus intereses estratégicos antes de devolver el control total a una nueva administración venezolana. La decisión de posponer las elecciones ha generado incertidumbre sobre el futuro democrático del país y el rol que jugará la oposición en el nuevo escenario político.












