Justificó la medida para evitar que “otra persona” tome el control y se repita la situación de los últimos años, subrayando: “Significa que nosotros estamos a cargo”. El equipo designado para liderar esta etapa incluye a altos funcionarios como el secretario de Estado, Marco Rubio; el secretario de Guerra, Pete Hegseth; el jefe del Estado Mayor Conjunto, Dan Caine, y el director de la CIA, John Ratcliffe.

Trump enfatizó que la presencia estadounidense se mantendrá “hasta que se pueda dar la transición adecuada”. Esta postura fue matizada por Rubio, quien aclaró que no se trata de “dirigir el país, es dirigir la política” estadounidense con respecto a Venezuela para alinearla con los intereses de EE.

UU. y el beneficio del pueblo venezolano.

A pesar de ello, Trump condicionó la no permanencia de tropas en suelo venezolano a que la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, “haga lo que queremos”. El mandatario también desestimó a la líder opositora María Corina Machado como una opción viable para liderar la transición, argumentando que “no tiene el apoyo ni el respeto dentro del país”.